Celulosa

Características

Los mejores valores de aislamiento térmico: A la celulosa no sólo le caracteriza su bajo coeficiente de conductibilidad térmica. Como ya se sabe, todo aislamiento es tan bueno como lo sea su punto más débil. Con el aislamiento de celulosa, se rellenan las rendijas y ranuras más estrechas, formando un manto aislante sin puentes conductores de calor.

Excelente protección contra temperaturas altas: La alta capacidad de almacenamiento del aislamiento de celulosa hace que el calor de los rayos del sol penetre de forma claramente retardada. Incluso las estancias situadas debajo del tejado siguen estando frescas hasta bien entrada la noche, de forma que usted puede dormir sin ningún tipo de molestia. De forma similar al valor U para el aislamiento térmico, también se puede calcular la protección para altas temperaturas. Aquí se habla de retardo de fase. El retardo “PHI” es el margen de tiempo en horas que una onda de temperatura necesita para llegar desde el exterior de una construcción a una estancia. Cuanto mayor sea el retardo de la fase, más tiempo se retardará el calentamiento del interior del edificio.

Alta protección contra el ruido: También en esta área el aislamiento de celulosa aplicado sin juntas y de forma estanca ofrece grandes ventajas. En ensayos comparativos realizados en paredes intermedias, los valores de aislamiento acústico alcanzados fueron hasta 7 DB mejores en relación a aislamientos de fibra tradicionales.

Alta protección contra incendios: En el área de protección contra los incendios, cada vez se va consolidando más el aislamiento con celulosa en relación a materiales aislantes tradicionales.

Regulador de la humedad: El aislamiento de celulosa es capaz de almacenar la humedad sin perder sus propiedades de aislamiento. La especial capacidad de almacenamiento de humedad provoca un efecto de regulador de ambiente en la estancia. En el caso de saneamientos o sistemas de techos planos, tiene un efecto físico en la construcción de acumulador de la humedad. Además, a diferencia de los aislantes de fibra tradicionales, la hermeticidad contra el viento es considerablemente mejor. El conjunto de las propiedades naturales de la fibra de celulosa en combinación con la tecnología de aplicación, satisfacen las más altas exigencias en relación al clima ambiente de las estancias y al ahorro de energía. Es lo que se ha constatado con ensayos de protección contra incendios realizados con gran éxito en elementos de construcción de las clases F30 y F90. Con la clasificación EN-s2-d0, el aislamiento de celulosa alcanza una de las valoraciones más altas posibles de materiales aislantes inflamables.

Respetuoso con el medio ambiente: Es suficientemente conocido que, gracias a un buen aislamiento, no sólo se ahorra energía calorífica, sino también se protege el medioambiente. También en la producción el aislamiento de celulosa es imbatible desde el punto de vista ecológico. En comparación con otros materiales de aislamiento como el poliestireno o la fibra de vidrio, el grado de utilización de energía prima es mucho más bajo. Es de únicamente una sexta parte en comparación con el poliestireno y de un tercio en comparación con la fibra de vidrio.

La celulosa es un potente aislante estival e invernal, y tiene también propiedades de aislamiento acústico.

Su mayor ventaja es que se comporta como la madera, equilibrando puntas de temperaturas a la vez que tiene una gran capacidad térmica de almacenamiento, se comporta de forma anticíclica durante 12 horas, manteniendo así el frescor matutino en verano durante las tardes.

En invierno protege contra el frío de forma similiar como lo hace la madera.

La celulosa presenta una gran capacidad para ocupar todo el espacio, rellenando rendijas y ranuras, formando un manto aislante sin huecos y regulando el ambiente de forma natural.

Es un aislante térmico de fibras de celulosa, fabricado mediante un óptimo proceso de recilcaje a partir de papel de periódico.

Características de la celulosa

– Excelente aislamiento contra el frío invernal y el calor estival

– Alta protección contra el ruido

– Alta protección contra incendios

– Respetuoso con el medioambiente

– Regulador de la humedad

– Aprovechamiento máximo del material

– Un material para todo tipo de aplicaciones y espesores del aislamiento

– Aplicación en una capa

– Rápida aplicación

– No es necesario el almacenamiento en obra

– Aprovechamiento de todo el material

– Sin juntas, relleno de cavidades

– Trabajo a medida

– Proceso rápido

– Alta protección contra la humedad

– Alta absorción

– Alta conductividad capilar

– Alta protección contra incendios

– Alta protección contra el ruido

– Alta protección contra el viento

– Aisla del frío invernal y del calor estival

La calidad de un aislamiento se valora por su inercia térmica. Esta propiedad sirve para conservar la temperatura interior de los locales habitables más estable a lo largo del día. Durante el día se calientan, y por la noche más fría, van cediendo el calor al ambiente del local. En verano, el aislamiento ha de ser capaz de almacenar el calor el máximo de tiempo posible de manera que entre muy lentamente en el interior del edificio y con una temperatura reducida. Este “buffering” de calor y el tiempo que tarda éste en llegar al interior son los criterios que definen el cambio de fase de un material. Esto depende del calor específico y el peso o densidad aparente del material de aislamiento utilizado. Cuanto mayor sea el peso y el calor específico del aislamiento, más tardará en calentarse el interior del local.

De acuerdo con la Universidad Técnica de Graz, comparado con otros materiales aislantes, tiene el cambio de fase más alto lo que le convierte en una protección ideal contra el calor, y está especialmente indicado para la protección de cubiertas. Así pues, podemos ahorrarnos el uso de sistemas de climatización interior si hacemos un buen uso de la propiedad de cambio de fase. El calor específico es la cantidad de calor que hay que suministrar a 1 Kg de masa para elevar su temperatura de 1ºC. El aislamiento de celulosa tiene un calor específico de 2,11 KJ/kgK mientras que el del aislamiento de lana mineral, por ejemplo, es tan sólo de entre 0,8 y 1 KJ/ kgK. Ejemplo de cálculo comparativo con un aislante de celulosa y un aislante de lana mineral:

Resultados con aislante de celulosa- Relación de la amplitud de Temperatura y Cambio de fase Explicación: En verano, el sol del mediodía calienta el tejado. El calor tarda 5,2 horas en entrar en el local habitable(cambio de fase). Así pues hasta las 18 horas aproximadamente, el interior no se calentará. A esta hora, fuera ya no hará tanto calor y se podrán abrir las ventanas para refrescar el ambiente. Resultados con un aislante de lana mineral – Relación de la amplitud de Temperatura y Cambio de fase En la misma situación que la del cálculo anterior, el cambio de fase de la lana mineral es de 1,6 horas. Luego a las 14 horas ya empezará a calentarse el interior del local mientras que fuera seguirá haciendo calor.

– Material aislante para todas las aplicaciones (incluso con diferentes espesores de aislamiento con un sólo material)

– Fácil transporte

– Ventajas logísticas

– Rápida instalación

– Sin problemas de almacenamiento

– Sin residuos

– Producto reciclado

– Suplementos naturales

– Bajo consumo de energía para la producción.